Y una de esas noches donde uno camina sin rumbo sin saber a donde ir, tocando puertas que no se deben y aceptando cosas prohibidas pero muy divertidas las cuales te alejan pero te acercan de la verdad y así caminando por esas calles donde la luna se ríe de nuestro tambaleante andar se consiguen labios prestados, caricias con dueño y uno que otro cuento que por caminar ya te sabes el final pero siempre es bueno recordar que todas esas historias tienen un final feliz y no todo es un cuento de terror como muchos lo pintan, caminando entre esas calles recordé lo divertido de unos labios rotos y de los recuerdos que por cleptómano todavía guardo y de la sonrisa que se me plasma cada vez que recuerdo esas noche que no tienen nada de locura tan solo una forma distinta de pensar y así descubrí que mi lugar favorito es donde pueda ver la luz del sol poder fumar y sentarme a admirar con mis manos tu hermosa silueta donde todo empieza y termina o quizás en mi mente nunca termine.
Todo lo demás yo se donde termina.
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